Descripción: Por: MEC Fernando García Acosta Tercer Gran Principal Real Arco de la Argentina
Muy Queridos Compañeros Primer Principal y Compañeros Moradores.
Quiero proponerles una mirada sobre uno de los varios tópicos que tiene la Ceremonia de Exaltación. La Bendición Patriarcal. Lo peor que podría pasarnos sería banalizar este acto; algo que por cierto no está en el ánimo de ninguno de nosotros.
Cuando los Moradores salen a preparar los cimientos para la construcción del segundo templo, salen, sabemos, a realizar el hallazgo que da sentido, autoridad, y proyección en el tiempo a nuestra Orden. La recuperación de la Palabra Perdida.
No es el mismo el hombre que golpeó las puertas del templo para proponer su ayuda en la reconstrucción, que aquel que vuelve trayendo consigo tan alto saber.
La Bendición está colocada en un momento clave de la ceremonia, ese en el cual el recipiendario es enviado a cumplir con su mayor desafìo.
Cierto, él no lo sabe, pero el Primer Morador sí; y es el Primer Morador quien debe traer de vuelta un hombre distinto; por eso su actitud contricta ante la Bendición.
El rito no es un juego, eso lo sabemos.
La Bendición Patriarcal tiene que tener toda la carga solemne y hierática que el momento requiere; porque aquellos que salen a tan trascendental tarea deben ir suficientemente protegidos, y es la Bendición Patriarcal quien se los da.
Va entonces, Muy Excelentes, mi alegato en favor de potenciar este gesto, para que entre el Primer Principal y el Primer Morador, hagan muy visible sus alcances.